Guia de Sicilia






Sicilia es la cuarta isla europea por dimensiones, la principal isla italiana y la mayor del Mar Mediterráneo. Dentro de la Región autónoma se encuentran, además de la isla homónima, varias islas más pequeñas: los archipiélagos de las Islas Eolias a nordeste, las Islas Egadas al oeste, las Islas Pelagie al suroeste, y las islas de Pantelleria al sur y Ustica al noroeste.


El archipiélago de Malta geográficamente es parte integrante de Sicilia. Malta ha estado unida a Sicilia, incluso políticamente, hasta el año 1798, en que fue ocupada durante casi dos años por Napoleón.


La isla de Sicilia está separada del continente por el Estrecho de Messina, de unos 3 km.


Tanto la isla principal como las que la rodean, son de origen volcánico. Hoy en día sigue habiendo una gran actividad volcánica, con varios volcanes en activo: Etna, Stromboli y Vulcano.


Está bañada al norte por el Mar Tirreno, al sur por el Mediterráneo, el Estrecho de Mesina la separa de Calabria.
Predominan las zonas montañosas: a las cuatro cordilleras principales (Madonie, Nebrodi, Peloritani e Iblei) se suman mesetas, macizos aislados y el Etna, volcán activo y pico más alto de la isla (3323 m).
Sus ríos son numerosos pero de poco caudal, entre ellos citaremos el Simeto, el Platani y el Salso. Cuenta con una superficie total de 25.706 km² y 5.196.000 habitantes. Su capital es Palermo.
DATOS GENERALES



En latín, la isla de forma triangular ubicada al sur de Italia, se llamaba Trinacria, que significa triangular. Sin embargo, el nombre se debe a que anteriormente los griegos la llamaban Sikelia, debido a que la tribu nativa eran los Sikels.


El clima en Sicilia es cálido, con veranos calurosos debido al viento Siroco que llega de África y genera de improvisto cambios en la temperatura. Las precipitaciones son escasas, repercutiendo en el aprovisionamiento hídrico; pero esto no impide que la agricultura sea uno de los recursos económicos de las regiones. Es notable la producción de cereales (ya importante en tiempos romanos), y abundante producción de olivas, que asegura una óptima producción de aceite.


Sicilia es una región con estatuto especial desde 1946. Los electores sicilianos eligen a los 90 diputados regionales miembros de la Asamblea Regional Siciliana (ARS), organo legislativo regional, y (desde el 2001) al Presidente de la Junta Regional (también llamado Presidente de la Región o Gobernador), es en estos momentos Salvatore Cuffaro.


Sicilia se divide en 9 provincias:
Agrigento
Caltanissetta
Catania
Enna
Messina
Palermo
Ragusa
Siracusa
Trapani


Bien conocida es la cultura del cultivo de naranjas, limones, mandarinas, hortalizas, legumbres y frutos secos, como base de los productos de esta tierra. El cultivo de la vid y la producción de vinos que son mayormente reconocidos en el extranjero. Entre los más conocidos el Vino de Marsala, de la provincia de Trapani, el Moscato de Pantelleria, Malvasía de Lipari, Nero de Avola, Cerasuolo de Vittoria.


Ovinos, caprinos y equinos están presentes en cantidad, mientras los bovinos están presentes en número limitado. La pesca constituye un recurso muy valioso para Sicilia. Se pescan, además de pez espada , atún, sardinas y caballas, además del pescado azul típico del Mediterráneo, que permite proveer a la industria de la conserva, la materia prima necesaria para el pescado enlatado y el pescado ahumado. En Mazara del Valo, en la provincia de Trapani se obtienen buenas lubinas, camarones en Ganzirri, y en al zona norte de Messina, ostras.


Son bien conocidas también las salinas de Trapani, desde donde se extrae desde la antigüedad una finísima sal marina.


La industria del turismo es una actividad en crecimiento, favorecida por la presencia de numerosos sitios arqueológicos (Morgantina, Valle de los Templos, Selinunte solo por citar algunos) y las bellezas naturales que suscitan el interés de los visitantes. En los últimos años se ha invertido sobre la capacidad receptiva de los albergues, favoreciendo el incremento de su presencia en la isla.


Muchos sicilianos son bilingües, hablan el italiano y el siciliano, una lengua romance distinta que desciende del latín vulgar, con influencias del griego, el árabe, francés, provenzal, alemán, catalán y del español. Aunque algunos lo consideran un dialecto, muchos consideran que se trata de una lengua distinta, con una rica historia y un extenso vocabulario (más de 250.000 palabras), debido a la influencia de los distintos dominadores de la isla. El siciliano también se habla en el centro y en el sur de Calabria y en la parte sur de Apulia, llamada Salento. El siciliano también tuvo una influencia significante en la formación de la lengua maltesa, sobre todo hasta finales del siglo XVIII.


En la historia de las distintas dominaciones, de los pueblos que se fueron sucediendo, Sicilia ha creado una identidad propia y única que se expresa en las múltiples identidades de sus habitantes.


El 98% de los sicilianos profesan el catolicismo.


La hora local es GMT +1; GMT+2, en verano; la electricidad utilizada es 220 Voltios a 50 Hz. El prefijo telefónico es 39 y se utiliza el sistema métrico para pesos y medidas.
DE COMPRAS



La artesanía siciliana es variada desde objetos de decoración o de uso cotidiano, y en cada región cuenta con sus propias particularidades. Las piezas de cerámica son el ejemplo más representativo de la artesanía isleña. Algunos lugares de la isla basan su economía en la producción de cerámicas, como Santo Stefano di Camastra y Caltagirone. Aquí se puede encontrar todo tipo de vasijas, platos, tazas, candelabros, azulejos y "coffas", cestas entrelazadas y decoradas.
Erice es conocida por la producción de alfombras policromadas tejidas a mano. Otros recuerdos artesanales que se pueden adquirir en cualquier lugar de la isla son el clásico "carrettino" siciliano y el "pupo" del teatro tradicional en varios tamaños.



Los establecimientos comerciales generalmente abren de 9:00 a 13:00 h. y de 16:00 a 19:30 h. Algunos establecimientos cierran los domingos por las tardes (y algunos otros días de la semana).
PARA VISITAR



Entre otros destinos turísticos de renombre están localidades como Taormina, Agrigento, Siracusa, Cefalù e Piazza Armerina (Villa del Casale). El interior de la isla, es un lugar rico en historia, tradiciones y sobre todo en arte y cultura, fortalezas, iglesias, bosques y espacios naturales de importancia que le dan valor a las áreas internas de las provincias deEnna, Catania, Caltanissetta y Palermo.




Formalidades



Los ciudadanos españoles pueden permanecer el tiempo que deseen en Sicilia si van provistos de su pasaporte o documento nacional de identidad. Argentinos, chilenos, ecuatorianos, mexicanos, paraguayos y uruguayos pueden entrar en Sicilia sin necesidad de visado y para una estancia de hasta tres meses. Las mismas condiciones se aplican a los naturales de Bolivia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y Venezuela, pero únicamente si se desplazan a la isla por turismo o negocios.





Restauración y Diversión



Los aficionados a los deportes náuticos pueden efectuar paseos en barco y practicar el buceo, especialmente en las islas Eolias. Los excursionistas cuentan con la opción deascender al Etna. Más sencillas resultan las caminatas cortas en la Reserva Natural del Cíngaro.


La Gastronomía de Sicilia está estrechamente unida a la historia y cultura de siciliana, así como con la vida religiosa e espiritual de la isla. Se trata de una cultura gastronómica regional compleja y diversa, que muestra claramente la contribución de las culturas que se establecieron en Sicilia en el transcurso de los dos últimos milenios. Se tiene, por ejemplo, la contribución alimentaria de la antigua Grecia mediante el "Monsù" de las grandes cocinas nobiliarias, pasando por los dulces de plena influencia magrebí y de las especialidades hebraica.


Los ingredientes son típicos de cualquier gastronomía mediterránea. En los platos de la cocina siciliana se emplea exclusivamente el aceite de oliva (l'olio extravergine d'oliva), tanto para cocinar como para aliñar. La mantequilla es muy poco usada, acaso en la elaboración de algunos dulces. Los ingredientes principales son vegetales o marino (pescado y moluscos). La carne se emplea relativamente poco enlos platos sicilianos, uno de los más conocidos es el Farsu magru.


Las conocidas salinas de Trapani, desde donde se extrae desde la antigüedad una finísima sal marina, hacen que sea un ingrediente especial de la cocina siciliana. Otras especias y hierbas aromáticas empleadas con frecuencia son: el basilico, perejil (prezzemolo), menta, laurel, romero, salvia, etc. se emplea además el jazmín, los piñones, las uvas pasas, almendras, pistachos, etc. Es frecuente la preparación de muchos platos con sabores agridulces.


En Trapani (en el extremo más occidental de la isla), la influencia de la cocina magrebí hace acto de presencia y es posible encontrar especialidades locales elaboradas con couscous: couscous al pesce (cuscús al pescado).


La repostería certifica las raíces árabes de la isla: la cassata, helado relleno de requesón y frutas confitadas; los cannoli, masa hojaldrada enrollada y guarnecida de leche de oveja, pistachos y marsala, o bien los almendrados senos de la virgen. Para soportar la canícula estival, nada más refrescante que una buena granita, compuesta de hielo picado aromatizado con diferentes gustos a elegir. Junto a su inclinación por los dulces, los sicilianos aprecian los productos del mar, en particular el atún y el pez espada, que se pescan alrededor de la isla. Las pastas se saborean esencialmente con salsa de tomate, condimentada con guindillas o berenjenas, alle sarte (con sardinas, pasas, azafrán, cebollas y aceite); con mejillones, berberechos o tinta de sepia. Tercera región vinícola de Italia, Sicilia es famosa por su marsala, un vino dulce criado en la ciudad homónima.





Excursiones



Palermo. Esta urbe se contó entre las más resplandecientes del Mediterráneo bajo la férula de los árabes y, más tarde, de los normandos. Se encuentra actualmente en un asombroso estado de decrepitud. Bombardeada durante la II Guerra Mundial, la ciudad sufre desde entonces el descuido de los ediles. En medio de esta atmósfera caótica que, por otra parte, posee su encanto, Palermo esconde en su seno autenticas joyas, testigos de sus tiempos de esplendor.


En la primera planta del imponente y austero palacio de los Normandos, la capilla palatina (1130-1140) cristaliza la riqueza del estilo árabe-normando con sus soberbios mosaicos bizantinos y su techo de estalactitas. No menos deslumbrantes son los mosaicos que adornan el interior de la iglesia de la Martorana. Su construcción data del siglo XII, pero soportó diversas modificaciones durante los siglos posteriores. En las inmediaciones, las cúpulas árabes de San Cataldo (siglo XII) evocan más una mezquita que una construcción para el culto cristiano. La iglesia de San Giovanni degli Eremiti (1132) está rematada con cinco domos rosados y adornada con un bello jardín adosado a las ruinas de un claustro.


La plaza de Pretoria, cuya fuente constituye uno de los escasos ejemplos que permanecen del estilo renacentista en Sicilia, pone punto final al recorrido a través de la Edad Media. La desnudez de sus estatuas de mármol le valió el apodo de Fuente de la Vergüenza. Con más de ocho mil cuerpos embalsamados, las catacumbas de los Capuchinos complacerán a los más morbosos. Procedentes de la buena sociedad palermitana del siglo XVII hasta finales del XIX, estos cadáveres visten con suntuosidad. Después de esta incursión macabra, el mercado de Vucciria ostenta, en cambio, idénticas escenas cotidianas propias de los zocos del Magreb o de Oriente Próximo. Pilas de aceitunas y guindillas rojas se amontonan, para mayor placer de los sentidos, junto a los puestos de pescado encabezados por enormes peces espada. Una vez agotados los múltiples encantos de Palermo, y a 8 km al suroeste de la ciudad, Monreale constituye una etapa imprescindible. Su maravillosa catedral del siglo XII enarbola interesantes mosaicos bizantinos, entre otros, un Cristo bendiciendo.


A 11 km de Palermo, la elegante localidad balnearia de la playa de Mondello se halla encajonada a lo largo de una hermosa bahía a la sombra del monte Pellegrino (606 m). Este pico abriga el santuario de Santa Rosalía así como un mirador que abarca toda la costa.


Agrigento. Encaramada sobre una colina, la graciosa urbe medieval de Agrigento está suspendida sobre la costa mediterránea y el famoso valle de los Templos. Testigo del pasado griego de la antigua Akragas, donde nació el filósofo Empédocles, este enclave incomparable agrupa cinco santuarios dóricos erigidos alrededor del siglo V a.C. A pesar de sucesivos terremotos, se encuentran en un relativo buen estado de conservación. Rendían culto a Hércules, la Concordia, Juno, Júpiter Olímpico y Castor junto a Pólux. ElMuseo Arqueológico expone piezas descubiertas en la zona, como los telamones (atlantes) del templo de Júpiter. Ante el museo, el barrio greco-romano presenta viviendas de entre el siglo IV a.C. y el siglo V de nuestra era. Algunas todavía conservan restos de pintura y mosaicos.


Al acabar la visita y para relajarse, se puede pasear por los callejones estrechos y sinuosos en las alturas del casco antiguo de Agrigento. La iglesia normanda del siglo XI de Santa Maria dei Greci fue edificada sobre los cimientos de un templo griego, como su nombre ya lo sugiere, del siglo V a.C. Al parecer, estaba consagrado a la diosa Atenea. Se debe prestar atención a su techo de madera y sus mosaicos. Levantada en el año 1000 y flanqueada por un campanario del siglo XV, la catedral sufrió importantes modificaciones. Cabe destacar las vigas pintadas de su nave central, los estucos barrocos del presbiterio y, en el interior de la sacristía, una Madonna atribuida a Guino Redi. Fundada en 1290, la abadía del Santo Spirito posee un delicado techo artesonado (1758) y cuatro preciosos bajorrelieves de estuco de Giacomo Serpotta.


A 6 km al suroeste de Agrigento se encuentra Kaos, la casa natal de Luigi Pirandello ahora convertida en un museo.


Siracusa. Metrópoli griega fundada en 731 a.C. por colonos de Corinto, Siracusa aumentó su potencia hasta llegar a amenazar Atenas. Conoció su apogeo económico y cultural bajo el dominio implacable del tirano Dionisio. Atrajo numerosos pensadores antes de caer bajo la dominación romana a principios del siglo III a.C.


Ciudad natal del matemático Arquímedes, fue convertida al cristianismo por el propio san Pablo.


La isla de Ortigia forma el corazón físico y espiritual de Siracusa, con el predominio de construcciones medievales acentuadas por palacios e iglesias barrocas. La catedral, del siglo VII, engloba en su estructura las columnas de un templo griego dedicado a Atenas. Ostenta una arquitectura heterogénea, después de haber sido sacudida por varios terremotos. Sus torres atestiguan su utilización como mezquita durante el período árabe. La plaza del Duomo, ubicada sobre la antigua acrópolis, se halla rodeada de palacios barrocos, como el palacio de Benventano y el palacio arzobispal. A su lado se encuentra la iglesia de Santa Lucia alla Badia, dedicada a la patrona de la localidad, santa Lucía, que falleció martirizada bajo el Imperio Romano de Diocleciano. En sus proximidades se puede admirar la fuente de Aretusa, un manantial que brota a sólo algunos metros de la orilla del mar.


En tierra firme, se extiende la zona arqueológica de Neapoli, la nueva urbe. Su teatro griego (siglo V a.C.), en parte esculpido en la roca, podía acoger hasta dieciséis mil espectadores. Igualmente excavado en la piedra, el anfiteatro romano, de grandes dimensiones, fue inaugurado en el siglo III. El altar de Hierón II, con su impresionante tamaño (140 m x 119 m), se utilizaba para efectuar los sacrificios públicos de animales. La Latomia del Paraíso está formada por una antigua cantera de caliza acribillada de túneles donde los griegos obligaban a trabajar a los prisioneros. Agradables jardines de magnolias y de cítricos recubren el lugar. En el mismo enclave se abre la Oreja de Dionisio, una cueva de 23 m de altura y 65 m de profundidad. Caravaggio le otorgó su nombre por su peculiar forma y por una creencia errónea que relata que el tirano de Siracusa aprovechaba su excepcional acústica para espiar las conversaciones de los presos que encerraba en su interior. En los alrededores, la cueva de los Cordeleros, cuenta con esta denominación por los artesanos que ejercían en su actividad este emplazamiento. Más allá de la zona arqueológica, y antes de abandonar Siracusa, la visita a las catacumbas de San Juan resulta imprescindible. Esta necrópolis cristiana subterránea posee como núcleo la tumba de san Marciano, primer obispo de la ciudad que fue martirizado en el siglo III.


La estancia en la región de Siracusa se puede prorrogar visitando el pueblo de Noto, a unos 33 km de la urbe. Borrada del mapa por el terremoto de 1693, esta aldea fue totalmente reconstruida en una unidad al más puro estilo barroco.


Taormina. Colgada en las faldas del monte Tauro, Taormina disfruta de una espectacular localización, dominando el mar y el cráter del Etna. Fundada por los sículos, fue conquistada por los griegos en el siglo V a.C. después de la destrucción de Naxos. El Imperio Romano la ocupó antes de ceder el paso a los bizantinos, que hicieron de ella su capital siciliana. Pese a su destrucción bajo el dominio de los árabes en 902, permaneció como un importante centro económico y artístico a lo largo de los siglos siguientes. El descubrimiento de su fabuloso entorno por parte de la alta sociedad europea ha atraído una cantidad ingente de turistas.


De su teatro griego del siglo III a.C. subsisten esencialmente algunos elementos transformados o añadidos en la época romana. Además, una vivienda del siglo XII recubre parcialmente su estructura. Desde el escenario se puede contemplar un panorama sobrecogedor del volcán Etna. Próximos al teatro, los jardines públicos de la Villa Comunale invitan al paseo. El Odeón, un diminuto teatro romano en el centro urbano, ofrece un aspecto ruinoso. Imbricado en el presbiterio de la iglesia, se ubica, al parecer, sobre los cimientos de un templo griego dedicado al culto de Apolo. El dentado Duomo del siglo XIII sufrió diversas reformas; las últimas se emprendieron en 1636. Taormina posee algunas mansiones señoriales tales como el palacio de Corvaia. Este antiguo baluarte árabe del siglo XI albergó al parlamento siciliano en 1410. La torre maciza Badia Vecchia cercada de merlones pertenecía a un palacio del siglo XIV.


Los aficionados a las playas pueden tomar el funicular que permite el acceso a las de Isola Bella y Mazzaró, al pie de la urbe.


Enna. Edificada en la cumbre de una cresta rocosa, en las tierras quemadas del centro de Sicilia, Enna se halla apartada de los caminos trillados por la mayoría de los turistas. Cualquiera que sea el recorrido escogido para alcanzar esta urbe, conocida desde la época griega como el ombligo de la isla, se revela lleno de encanto. Una etapa en la aldea de Piazza Armerina lo convierte en un viaje aún más agradable. Su villa romana conserva mosaicos espléndidos muy sutilmente ejecutados.


La fortaleza medieval más imponente de Sicilia erigida por los suabíes, el castillo de Lombardía, mantiene seis de sus veinte torres originales. Desde lo alto se disfruta de una asombrosa vista sobre la ciudad de Calascibetta, que los árabes fundaron en el siglo IX. En la lejanía se perfilan las pendientes del Etna. La construcción del Duomo empezó en 1307 por iniciativa de Leonor de Sicilia, esposa de Pedro IV de Aragón; no obstante, su fachada data del siglo XVII. El Museo Alessi, actualmente clausurado, reúne el tesoro de la catedral así como colecciones de arte y antigüedades. El Museo Arqueológico, habilitado en el palacio Varisano, presenta piezas descubiertas en las excavaciones realizadas en la región. En la zona más reciente de la urbe, la torre de Federico II (siglo XIII) alza su silueta octogonal en medio de un jardín público.




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La persona inteligente viaja para enriquecer después su vida en los días sedentarios, que son más numerosos..

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