La barraca: vivienda de huertanos y pescadores









La barraca: vivienda de huertanos y pescadores


La feraz huerta valenciana, que se extiende a lo largo de la costa, desde Carcagente hasta Sagunto, tiene zonas, como la de La Albufera, de características muy acusadas. La vivienda rural es la barraca, y en ella podemos distinguir los siguientes tipos: la barraca de huertanos, en la huerta propiamente dicha; la de pescadores, en la playa, y en La Albufera las dos modalidades.


El clima de Valencia y la fertilidad de sus tierras permiten varias cosechas al año, con un sistema de explotación intensiva que precisa una constante atención. Este es el motivo de que el huertano construya su vivienda al pie de su parcela, empleando, casi únicamente, con sentido de la máxima economía, los materiales que brinda la naturaleza: cañas, barro, juncos y carrizos.




La barraca de la huerta responde a un tipo muy definido, que apenas ha sufrido variación con el paso del tiempo. Es de planta rectangular, de unos 9 x 5,50 m, y cubierta a dos aguas con caballete perpendicular a la fachada —casi siempre orientada al mediodía—, que está en uno de los lados menores.


La distribución es siempre parecida: una puerta, situada a un lado de la fachada, da acceso a un amplio paso, que recorre toda la longitud de la barraca y termina con otra puerta en la fachada opuesta, para facilitar la circulación de aire. Este corredor sirve de cocina, estancia y almacén de aperos.


En la otra crujía se distribuyen los dormitorios, generalmente tres. Al desván o andana, que antiguamente se destinaba a la cría de gusanos de seda, se sube por una escalera de mano.




La construcción se efectúa del modo siguiente: la zanja para los cimientos, de 40 cm de anchura, se rellena con adobes y, si se tienen a mano, con cascotes. Las paredes, de unos 2,50 m de altura, se hacen con adobes, llamados gasons, que se colocan en asta entera o en media asta, según la economía que se persiga.


Estas paredes se coronan con un tablón de plano (cadorsa), al que se clavan los pares de la cubierta de parhilera, separados de 1 a 2 m. Los tirantes se empalman sobre el tabique central. Sobre los pares (costelles) se clavan los cañizos que forman el faldón, a los que se sujetan—desde el alero hasta la cumbrera—los haces de paja o de juncos con que se teje la cubierta (polsera). Sobre los tirantes se disponen unos cañizos para formar el cielo raso horizontal, suelo de la andana, sobre el que se circula mediante unos pasos de tablas (costers).


El cerramiento de la fachada más corta, que forma el piñón (penal), se construye con tres pies derechos ligeros de madera —el central apea la cumbrera y los otros dos el primer par de fachada—y cañizos revestidos con barro; en el triangulo superior se dejan unas pequeñas ventanas o ranuras para ventilar la andana.


La cubierta avanza sobre la fachada del hastial, reforzándose los bordes con paja mas fina trenzada en forma de cilindro. La cumbrera se remata con una cruz de madera en cada extremo. De este remate en cruz se ha escrito que, en el siglo XVI, pregonaba la calidad de cristianos viejos de los moradores de la barraca, frente a las habitadas por moriscos. Pero no hay pruebas suficientes para mantener esta teoría y, al parecer, se trata simplemente de un símbolo piadoso.




Complemento de la barraca es el emparrado que sombrea la fachada.


VV.AA. Los pueblos más bellos de España.
Ed. Selecciones de Readers Digest. 1983.

SHARE THIS

Autor:

La persona inteligente viaja para enriquecer después su vida en los días sedentarios, que son más numerosos..

0 blogger-facebook:

Gracias por Vuestros comentarios.