La tartanas de Valencia



"Arroz y tartana", si, lo hemos oído muchas veces, y sabemos sobradamente qué es el arroz, símbolo de la cocina valenciana, pero ¿y la tartana?
"Carruaje cubierto de dos ruedas y limonera con tiro de sangre. La tartana es un pequeño carromato de varas montado sobre muelles de ballesta. Por delante se cierra con tablero de dos cristales y por detrás, con portezuela y cristal".
La tartana está diseñada para transportar a varias personas en su interior sentadas en dos asientos colocados en cada uno de sus laterales. En la vara derecha tiene un estribo que utiliza el conductor y otro en la parte posterior. Por su parte, el asiento del conductor es una tabla reducida forrada de vaqueta unida al encuentro de la vara derecha y la caja.
Y hasta aquí todo muy bien como definición, pero ¿Y como eran ?. Por suerte, aún podemos verlas, porque aunque pocas, quedan:
No conocemos si existe alguna asociación que intente la conservación de la tartana Valenciana. 



Stanley en España

Ramón Jiménez Fraile

Bibliografía: Boletín SGE Nº6
“Nada más desembarcar –recordó Stanley–, nos vimos rodeados de insistentes taxistas que querían llevarnos. Algunos pasajeros preguntaron sobre la posibilidad de llegar a la ciudad, que estaba a tres millas de distancia, a lo que los taxistas respondieron que todo aquel que deseara llegar a la ciudad tenía que salir a las siete, ya que las hostilidades cesaban por la mañana temprano; que al llegar a las afueras de la ciudad cada uno tenía que arreglárselas como mejor pudiera, desafiando las balas perdidas; que si continuábamos, podíamos ser disparados o podíamos llegar a los hoteles donde nos íbamos a alojar. Estas observaciones no resultaban muy reconfortantes, pero los padres y maridos preocupados y los corresponsales enérgicos no pueden arredrarse ni perder un instante por eso. Así que alquilamos unas tartanas, que no son sino una ligera adaptación de los carruajes de los árabes turcos. Las tartanas son taxis españoles o, mejor dicho, taxis valencianos, sin muelles, con asientos de estera cubiertos con un tapete verde oscuro que hace pensar en las ambulancias del ejército americano. Empezamos el viaje del Grao a Valencia sentados tan cómodamente como lo permiten las tartanas valencianas.


Dejando las estrechas calles del puerto, viajaron a trote lento hacia el interior, por la Alameda de Valencia, flanqueada a ambos lados por dos filas de sicomoros, cuyas hojas verdes contrastaban con la seca y polvorienta carretera y con la roca calcinada. Si la escena tenía grandes dosis de exótica belleza, lo que más impactó a King fueron los lugareños:


“Yo había oído decir que Europa termina en los Pirineos, pero nunca antes me había percatado de ese hecho. ¿Qué eran aquellos hombres morenos, aquellas mujeres altas, atezadas, de voluptuosas formas que pisaban el suelo como reyes y reinas? Europeos no eran: había en su porte y su habla un asomo de esplendor y majestad orientales.

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Autor:

La persona inteligente viaja para enriquecer después su vida en los días sedentarios, que son más numerosos..

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