Tradiciones de la Navidad 2



Un año nuevo no solo es la reiniciación del período de tiempo que tarda la Tierra en orbitar una vuelta alrededor del Sol, sino también una fecha que, desde hace siglos, se consideraba mágica para recomponer el destino mediante una serie de cábalas que han ido aumentando en el imaginario popular.

Se calcula que hace más de cuatro mil años, los babilonios fueron los primeros en convertir el año nuevo en un ciclo festivo que duraba 11 días. Se celebraba al comienzo de la Primavera con la idea de revivir los sueños, como la vegetación en todo su esplendor.


Por su parte, los egipcios celebraban el fin del año con el comienzo de la crecida del río Nilo y las tareas encaminadas a la preparación de las tierras para la siembra, por lo que esta fecha estaba rodeada de conjuros y augurios, teniendo en cuenta la importancia de la corriente fluvial y sus fluctuaciones.

De acuerdo con la literatura existente, en occidente se acostumbra usar ropa interior amarilla la noche de fin de año para asegurar felicidad y buenos momentos, con la variable de que es mejor usarla por el revés y cambiarla al derecho después de medianoche. Sus efectos benéficos son mayores si se trata de calzones regalados.


En tanto, la ropa interior roja tiene su origen, no es del todo cierto, en los tiempos de la Edad Media, cuando realmente casi todo estaba prohibido y sobre todo en las clases media y baja.


De hecho, en la antigüedad siempre se había relacionado el color rojo como el símbolo del demonio, la sangre y la brujería. Por esta relación incluso llegó a prohibirse la plantación y consumo de productos de color rojo como jitomates o pimientos, y el vestirse con indumentarias rojas.

En invierno cuando todo parece estar parado o muerto por las heladas, el color rojo, en la Edad Media, era un símbolo de sangre y de vida.
Pero como estaba prohibido y la gente creía que llevar un símbolo de vida traía buena suerte, en el momento que el sol empezaba su nacimiento dando señales de vida, optaron por llevar ropa interior de color rojo que no estuviese a la vista, quedando de esa forma la tradición viva hasta nuestros días.


Inicialmente, los romanos hacían coincidir la celebración del año nuevo con la llegada de la Primavera y lo festejaban el 25 de marzo. Su calendario comprendía diez meses lunares, de marzo a diciembre. El problema es que entre diciembre y el comienzo del año siguiente había un período de tiempo que no correspondía a ningún mes.


Posteriormente entre diciembre y marzo se añadieron dos nuevos meses, enero y febrero, pero fue el emperador Julio César quien cambió la fecha al primero de enero, primer día del mes dedicado al Dios Jano.

ref.http://expresionmx.com

SHARE THIS

Autor:

La persona inteligente viaja para enriquecer después su vida en los días sedentarios, que son más numerosos..

1 comentario:

  1. Pesebres en Italia
    Gragnano, obras de arte y animales vivos.
    por Alessandro Indelli

    Riachuelos, cascadas, colinas, molinos, cuevas, estatuas de pastores y escenas de vida rural pero también animales vivos: todo esto es el pesebre de Gragnano, pueblecito al sur de Nápoles, famoso en toda Italia. La ambientación rural se funde perfectamente con la habilidad de Pasquale Cesarano, maestro Carpintero, y Giuseppe Somma experto de mecanismos eléctricos. El resultado son emociones irripetibles entregadas a los muchos visitantes que cada año viajan a este lindo pueblo del Sur de Italia en la época navideña.

    Las estatuas representan, además de las Sagrada Familia, escenas de vida pastoral y familiar. Muchas de ellas son en movimiento, guiadas por complejos mecanismos y emocionantes juegos de luces. La música navideña y los animales vivos (muchos en pasado, menos en la actualidad) representan el toque mágico que hace especial el Belén de Gragnano.

    En los últimos años, imágenes del pesebre de Gragnano han sido mostradas por la Televisión Vaticana en dos importantes ocasiones: durante la última Misa de Navidad de Juan Pablo II en 2004 y durante la celebración de la Misa de la Inmaculada Concepción de Benedicto XVI en 2006. Eso fue un reconocimiento a la dedición y al amor que han guiado a Pasquale Cesarano y a Giuseppe Somma desde 1969 hasta hoy.

    ResponderEliminar

Gracias por Vuestros comentarios.