Simulacro Cruceros



Este simulacro suele ser lo más llamativo para los cruceristas que realizan su primer crucero.Es posible que la mayor capacidad de pasajeros que transportan los nuevos barcos haya aconsejado para una más segura realización del simulacro el que se elimine la exigencia de portar el salvavidas.Tras los pasos de Royal Caribbean otras compañías de cruceros con barcos de gran capacidad como Celebrity, Carnival, Holland America Line y Norwegian Cruise line están cambiando sus exigencias en el simulacro. Otras navieras como MSC y Costa Cruceros siguen solicitando que se lleve el chaleco salvavidas.El viajero embarca tras sus peripecias en Napoles y nada más entrar se encuentra a tres oficiales con chaleco salvavidas fosforito en la barra del bar Pantheon. Piensa si será una fiesta temática vespertina, pero en ese momento advierten por megafonía que hay un simulacro de emergencia y que, por favor, la gente se haga a la idea. El viajero percibe en la zona de ascensores un ambiente caótico entre los que no se han enterado, perplejos porque no les dejan usarlos, y los que bajan con el chaleco puesto. A la gente le cuesta tomarse en serio lo que es de mentira.

Aún así, logra llegar a su habitación y coger el chaleco. Se encuentra en perfectas condiciones para el simulacro, pues se halla en pleno naufragio personal, ante la idea de tener que pasar una semana en el crucero. Pero imagina que se está hundiendo y se anima. Baja las escaleras con un matrimonio. Ella tiene el chaleco, él no. Son españoles. Discuten. Valga la redundancia.


-¡Qué me voy a poner yo eso. Si se hunde ya me lo pondré!


-Siempre tienes que llamar la atención. Mira, todos lo llevan.


A los adultos les cuesta participar del espíritu lúdico. En cambio los niños están en su papel, muy serios. El viajero imagina que para ellos un naufragio es una posibilidad real, porque lo habrán visto en las películas. De hecho, enseguida descubren el silbato incorporado y se ponen a pitar como locos. Algunos adultos también, por cachondeo. Se nota que todo el mundo ha visto 'Titanic'. Pero hay que mantener cierta tensión dramática. Los tripulantes ordenan silencio. Ya están todos colocados en filas, por alturas, a lo largo de los botes. Está muy bien organizado. Cada grupito tiene un responsable que cuenta a la gente y les pasa un lector por la tarjeta mágica, la de gastar, que también sirve de identificación. Al salir y entrar del barco, por ejemplo, se pasa por un aparatito. El viajero piensa que la tarjeta mágica es realmente formidable.

Por fin termina el simulacro y el viajero se quita el chaleco, que es un incordio si uno no está naufragando. Al regresar a su camarote llama a información. Sigue preocupado por la falta de noticias sobre Pelé. ¿Cuándo va aparecer? Aún no saben nada. El viajero, apesadumbrado, va a cenar. Sus amigos ecuatorianos le miran sorprendidos. Tal vez pensaban que, tras la primera cena, iba a pedir el cambio de turno. Él esperaba lo mismo de ellos. Mientras comen, al viajero le asalta una payasa. No es por faltar, es una chica vestida de payaso que le pide que sonría para una foto. El viajero dice que no, gracias. Cada día le asaltarán varias veces personajes disfrazados para que se haga fotos. Hasta tiene miedo de abrir el armario. Luego las venden a 15 euros.



Cada miembro de la tripulación abordo de un crucero tiene una doble responsabilidad: debe llevar a cabo las tareas cotidianas relacionadas con el puesto para el cual fue contratado y, por otro lado, las tareas correspondientes a su misión dentro del plan para emergencias establecido.


Al momento de abordar, a todo miembro de la tripulación se le asigna una labor específica ante un eventual abandono del barco.

Estas tareas pueden variar desde guiar pasajeros hacia botes salvavidas hasta extinguir el fuego con equipos especiales tal como un bombero profesional.
Al tripulante no sólo le basta con estar en conocimiento de su asignación durante la emergencia, sino que además debe estar adecuadamente preparado por medio de simulacros y entrenamiento periódico que permite que enfrentado a una situación real actúe rápida y decididamente, sin necesidad de recurrir a manuales o recibir mayores instrucciones, y sin ser presa del pánico o sobrepasado por la tensión del momento.
Como una condición para que los cruceros puedan tomar pasajeros en puertos americanos, la Guardia Costera (U.S. Coast Guard) requiere que éstos barcos operen de acuerdo a las regulaciones fijadas por la Convención Internacional para la Seguridad de la Vida en el Mar (International Convention for the Safety of Life at Sea – conocida comoSOLAS). Estas regulaciones consideran aspectos relacionados con la fabricación, operación y mantenimiento general del navío, tales como protección en contra del fuego, controles y estabilidad, integridad del casco, competencia de la tripulación y oficiales, etc., así como la preparación de la nave y tripulación ante situaciones de emergencia; entiéndase equipos para combatir el fuego, equipos salvavidas, entrenamiento del personal, etc. Además están presentes regulaciones respectivas a la protección del medioambiente.


Cabe mencionar que el servicio médico no está regulado por SOLAS y ni siquiera se requiere a un Doctor abordo de forma obligatoria. Sin embargo, las grandes compañías mantienen estándares altos de exigencia con respecto a este tema, de forma de ofrecer una experiencia de vacaciones más competitiva y atractiva.
El cumplimiento de las regulaciones SOLAS es supervisado mediante inspecciones por parte de la Guardia Costera cuando el barco es puesto por primera vez en servicio y posteriormente cada 3 meses.



Las regulaciones mencionadas también exigen que el capitán (Master / Captain) del crucero ordene periódicamente la ejecución de simulacros de incendio (fire drills) y abandono del barco (lifeboat drills). Estos ensayos no sólo se efectúan como una forma de entrenamiento y práctica para los tripulantes, sino que también para indicar y orientar a los pasajeros con respecto a cómo deben actuar y hacia dónde dirigirse en caso de una emergencia real; por tanto su presencia y participación activa también es requerida.

La periodicidad de estos simulacros está también regulada por SOLASy es como sigue: Para cruceros de más de una semana, el primer ensayo será llevado a cabo antes del zarpe, y posteriormente de forma semanal. Si el viaje dura menos de una semana, el drill será efectuado dentro de las primeras 24 horas después de dejar el puerto.

Si bien la recién mencionada es la periodicidad exigida por SOLAS, la mayoría de las empresas de cruceros importantes efectúan ejercicios adicionales de manera semanal donde sólo participa la tripulación, de manera de reforzar su entrenamiento y simular diversos escenarios tales como incendios, hombre al agua, brechas en la seguridad, etc.

En general, es tarea de los stateroom attendants (personal a cargo de la limpieza de las habitaciones) hacerse cargo de dejar instructivos en las habitaciones con indicaciones acerca de la locación de la estación de botes salvavidas de los respectivos pasajeros, cómo ponerse el chaleco y las distintas alarmas sonoras y su significado. También este personal estará a cargo de facilitar los chalecos salvavidas de acuerdo a la cantidad de huéspedes por habitación y la edad de los mismos, pues existen diferentes medidas para niños e infantes.

Existe un acuerdo internacional para señales de emergencia emitidas por las bocinas del barco (ship’s whistles) y éste es informado adecuadamente a los pasajeros y tripulantes al momento de abordar. En general siete pitidos cortos y uno largo es la señal universal para indicar una situación de emergencia abordo y es el llamado para que los pasajeros tomen su chaleco salvavidas y acudan a su estación de emergencia o Muster Station. Además de estas señales, el capitán o el embajador internacional entregarán información e instrucciones para proceder a través de una red de altoparlantes conocidos como Sistema de Anuncios de la Nave (Public Announcement System o simplemente PA System) A través de este sistema el capitán mencionará el hecho de que existe una disponibilidad de espacio en balsas y botes salvavidas mayor que la cantidad de personas abordo, para evitar alarma en ciertos pasajeros que podrían notar que el número de botes salvavidas parece insuficiente. Desde luego sólo parte de la evacuación será efectuada en los botes, siendo las balsas utilizadas para evacuar al resto. Barcos modernos poseen una capacidad en balsas que excede en un gran porcentaje al número de pasajeros y tripulantes, cosa que resultaría vital en caso, por ejemplo, de resultar dañadas algunas de estas embarcaciones durante una colisión.

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La persona inteligente viaja para enriquecer después su vida en los días sedentarios, que son más numerosos..

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