Ruta y ciudades habituales en crucero Mediterraneo



Dia 1
Barcelona
-
20:00


Barcelona, segunda ciudad española, con sus tres millones de habitantes, puerto dominante del Mediterráneo septentrional, es sede de una de las Universidades más acreditadas e históricas del mundo, centro comercial riquísimo y sede de actividades industriales determinantes para la economía de toda España.
En efecto, los catalanes han reivindicado desde siempre, frente al resto de las regiones españolas, una peculiaridad que hunde sus raíces en el dominio que Barcelona ejerció durante al menos cuatrocientos años, tanto sobre los acontecimientos políticos de la monarquía española como sobre los acontecimientos comerciales europeos.
La fortuna de esta ciudad, de forma parecida a lo que les sucede a Génova y a Venecia en el periodo medieval, debe atribuirse a las actividades del puerto: en Barcelona nacieron los primeros astilleros españoles, florecieron los bancos, y los comerciantes catalanes, durante una buena época, se contaron entre los más potentes del mundo conocido. ParaBarcelona, el mar es una cosa muy seria: a los letrados catalanes se debe la redacción del primer código de leyes marítimas de Europa. Barcelona, a pesar de haber atravesado alguna que otra crisis económica pasajera, confirmó su liderazgo económico también durante el siglo pasado, con la aparición de las grandes industrias, hasta llegar al final del milenio gozando de una posición muy aventajada con respecto a otras ciudades españolas, posición confirmada también por la celebración de las recientes Olimpíadas, que han supuesto para Cataluña inversiones y estructuras por un valor de miles de millones de pesetas. Gracias a todas sus facetas de interés, Barcelona se ha convertido en una de las ciudades culturalmente más vivaces del Mediterráneo: en sus calles, y en particular en sus famosísimas Ramblas, se respira un autentico culto por el arte callejero. Decoradores, estamperos, artesanos y talladores efectúan en pocos minutos sus propias obras de arte personalizadas a gusto del cliente, que es casi siempre un turista. El centro universitario ha reunido a muchísimos jóvenes, que han traído con ellos el arte underground, la música y los locales abiertos incluso durante toda la noche: una ciudad espléndidamente cosmopolita que ofrece un gran numero de atractivos turísticos.
Barcelona es espléndida también por el panorama que ofrece desde sus alturas: en este sentido, la perspectiva más bella es la que ofrece la colina del Montjuïc, que acoge el famoso autódromo de Formula 1 y gran parte de la ciudad olímpica. El puerto, con un tráfico de mercancías que roza los 20 millones de toneladas, se encuentra a un paso del centro y hasta él se llega atravesando las características ramblas. El lugar de culto religioso por excelencia es la Catedral, dedicada a Santa Eulalia, patrona de la ciudad, aunque la iglesia más conocida es, sin lugar a dudas, la Sagrada Familia, iniciada en 1882, pero dejada sin completar, por el gran arquitecto Antonio Gaudì, que la concibió como una grand escultura arquitectónica, con tres fachadas que representan la natividad, la pasión y la muerte de Cristo. El Barrio Gótico es el núcleo más antiguo de la ciudad, dominado por la grandiosa mole de la catedral: aquí tiene su sede el Museo Picasso de Carrer de Montcada, el más rico del mundo en cantidad de obras del gran maestro. Incompleto, pero espléndido, es también el Parque Guell, también éste obra de Gaudí: en su origen habría debido ser una ciudad-jardín residencial.

Dia 2
Palma de Mallorca (España)
8:00








La isla más grande y más frecuentada de las Baleares es Mallorca, con poco menos de medio millón de habitantes sobre una superficie de 3.660 kilómetros cuadrados. La isla de este a oeste mide unos 100 kilómetros y, de norte a sur, unos 75 kilómetros.
Su clima es templado en invierno y con un agradable calor en verano, mitigado por un poco de viento que se levanta desde la cadena montañosa de la Sierra del Norte, cuyas cimas forestales representan las mayores elevaciones de la isla (llegando hasta los 1.445 metros).
El viento ha sido uno de los primeros recursos de energía conocidos por la población de la isla, dedicada principalmente al cultivo de las fertilísimas llanuras y a la ganadería. Los huertos e invernaderos, irrigados por unos característicos molinos de viento, y un manto de vegetación en el que se encuentran diseminados pinos y encinas, constituyen un panorama realmente agradable. Son también muy característicos los cultivos en terrazas de la zona interior de la isla, similares a las que pueden encontrarse en la región de Liguria, en Italia, y en algunas zonas de los Apeninos toscanos-emilianos, y que producen una notable variedad de olivas, almendras, uvas y albaricoques.
El litoral, que se extiende unos 400 km, ofrece unos bellísimos contrastes representados por las impresionantes escolleras de la parte occidental, que esconden y protegen unas pequeñas e idílicas calas, y por el resto de la isla, suavemente accidentada. La historia de Mallorca inicia 1.000 años a.C., durante la era talaiótica, que ha quedado representada por diversos monumentos presentes en la isla. En el siglo II a.C. se convirtió en el refugio más protegido de los piratas del Mediterráneo. La dominación más importante, después de la romana, fue sin duda la árabe, que se impuso en la isla hasta el siglo VIII d.C., antes de la reconquista española, que se produjo en 1229. Durante este periodo, Mallorca ve crecer notablemente sus riquezas tanto económicas como artísticas.
Desde entonces, Mallorca es considerada una provincia española a todos los efectos, una especie de "costilla" geográfica y administrativa de la península ibérica. Palma, la ciudad más importante de la isla, famosa por su puerto y por su intensísima vida turística, presenta 3 zonas distintas: la ciudad antigua, rodeada por las murallas y cuyo centro está representado por la Catedral; la ciudad moderna, que se desarrolla hacia el oeste recorriendo el Golfo, y la zona del puerto y de los paseos situados a los pies de la Catedral, que mira al puerto.
La catedral, en cuya construcción se emplearon casi 400 años, ha sido restaurada a inicios del siglo XX por el célebre arquitecto de Barcelona, Antoni Gaudí, proyectista de la Sagrada Familia. Las dimensiones del edificio son imponentes; el rosetón, con un diámetro de 13,3 metros, es uno de los más grandes del mundo. Es notable, en el presbiterio, la cátedra episcopal de mármol; hay que observar también los relieves del siglo XV. La pieza más apreciada del Museo de la Catedral es un tabernáculo de plata usado en las procesiones. En Mallorca es muy característico el Pueblo Español, así como son un interesante destino turístico las Cuevas del Drac, cuya leyenda, como todo recorrido espeleológico que se precie, rebosa de misterio y de encanto.
Las grutas se extienden algunos kilómetros por el subsuelo y la parte que se puede visitar, en un recorrido musical de gran particularidad, conduce a unos salones de unas dimensiones impresionantes y a algunos de los numerosos lagos subterráneos que pueblan estas grutas.

Dia 3
Palma de Mallorca (España)
-
1:00







La isla más grande y más frecuentada de las Baleares es Mallorca, con poco menos de medio millón de habitantes sobre una superficie de 3.660 kilómetros cuadrados. La isla de este a oeste mide unos 100 kilómetros y, de norte a sur, unos 75 kilómetros.
Su clima es templado en invierno y con un agradable calor en verano, mitigado por un poco de viento que se levanta desde la cadena montañosa de la Sierra del Norte, cuyas cimas forestales representan las mayores elevaciones de la isla (llegando hasta los 1.445 metros).
El viento ha sido uno de los primeros recursos de energía conocidos por la población de la isla, dedicada principalmente al cultivo de las fertilísimas llanuras y a la ganadería. Los huertos e invernaderos, irrigados por unos característicos molinos de viento, y un manto de vegetación en el que se encuentran diseminados pinos y encinas, constituyen un panorama realmente agradable. Son también muy característicos los cultivos en terrazas de la zona interior de la isla, similares a las que pueden encontrarse en la región de Liguria, en Italia, y en algunas zonas de los Apeninos toscanos-emilianos, y que producen una notable variedad de olivas, almendras, uvas y albaricoques.
El litoral, que se extiende unos 400 km, ofrece unos bellísimos contrastes representados por las impresionantes escolleras de la parte occidental, que esconden y protegen unas pequeñas e idílicas calas, y por el resto de la isla, suavemente accidentada. La historia de Mallorca inicia 1.000 años a.C., durante la era talaiótica, que ha quedado representada por diversos monumentos presentes en la isla. En el siglo II a.C. se convirtió en el refugio más protegido de los piratas del Mediterráneo. La dominación más importante, después de la romana, fue sin duda la árabe, que se impuso en la isla hasta el siglo VIII d.C., antes de la reconquista española, que se produjo en 1229. Durante este periodo, Mallorca ve crecer notablemente sus riquezas tanto económicas como artísticas.
Desde entonces, Mallorca es considerada una provincia española a todos los efectos, una especie de "costilla" geográfica y administrativa de la península ibérica. Palma, la ciudad más importante de la isla, famosa por su puerto y por su intensísima vida turística, presenta 3 zonas distintas: la ciudad antigua, rodeada por las murallas y cuyo centro está representado por la Catedral; la ciudad moderna, que se desarrolla hacia el oeste recorriendo el Golfo, y la zona del puerto y de los paseos situados a los pies de la Catedral, que mira al puerto.
La catedral, en cuya construcción se emplearon casi 400 años, ha sido restaurada a inicios del siglo XX por el célebre arquitecto de Barcelona, Antoni Gaudí, proyectista de la Sagrada Familia. Las dimensiones del edificio son imponentes; el rosetón, con un diámetro de 13,3 metros, es uno de los más grandes del mundo. Es notable, en el presbiterio, la cátedra episcopal de mármol; hay que observar también los relieves del siglo XV. La pieza más apreciada del Museo de la Catedral es un tabernáculo de plata usado en las procesiones. En Mallorca es muy característico el Pueblo Español, así como son un interesante destino turístico las Cuevas del Drac, cuya leyenda, como todo recorrido espeleológico que se precie, rebosa de misterio y de encanto.
Las grutas se extienden algunos kilómetros por el subsuelo y la parte que se puede visitar, en un recorrido musical de gran particularidad, conduce a unos salones de unas dimensiones impresionantes y a algunos de los numerosos lagos subterráneos que pueblan estas grutas.

Dia 4
La Valletta (Malta)
12:00
19:00







Los griegos estaban convencidos del origen divino de esta isla, situada en una posición privilegiada, en el centro de unas corrientes ideales, en el canal del Mediterráneo, entre la costa norafricana y la isla de Sicilia. Aquí identificaron la residencia de la ninfa Calypso, que vivía en la cercana isla de Gozo, de manera que el archipiélago de Malta cuenta con un origen ciertamente antiguo, pero también casi místico. Según las leyendas cantadas por Homero en la Odisea, aquí atracó Ulises en su interminable viaje en dirección a Ítaca, y este hecho regala un halo misterioso romántico a esta tierra, una tierra que conoció momentos de gran esplendor con los griegos pero, sobre todo, en la Edad Media, cuando sus fortificaciones se convirtieron en el apoyo para las expediciones cristianas a Tierra Santa durante las Cruzadas. Y es precisamente al periodo de las Cruzadas al que se le debe el nacimiento de la orden de los Caballeros de Malta, una de las instituciones más potentes, influyentes y acreditadas de la historia del Mediterráneo.
Al finalizar las guerras, Malta se afirma como una tierra de paz dedicada, esencialmente, a los tráficos marinos y comerciales: por Malta pasaban rutas importantes que enriquecieron a los malteses ofreciéndoles la ocasión de entablar muchas relaciones internacionales y la participación en algunos tráficos fundamentales, como eran los de trigo, aceite, vino y especias. Tras un largo periodo de esplendor comercial, Malta sufre la primera, desastrosa invasión de los turcos a mediados del siglo XVI: como resultado de dicha invasión, la isla quedó devastada, pero caballeros y malteses lograron expulsarlos. La dramática experiencia de este dominio convence a los malteses de la necesidad de construir una fortificación aún más ambiciosa. He aquí como nació La Valetta. Después, durante el periodo menos noble del caballerato, los malteses sufren la invasión de los franceses, que consiguen ser alejados sólo gracias a la intervención de los ingleses, cuya supremacía colonial dura hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.
Malta obtiene primero la independencia y después la completa autonomía de Gran Bretaña, lo que supone para Malta un crecimiento sustancial, tanto en el sector de la pesca como en el de la artesanía, y, sobre todo en los últimos años, en el sector del turismo. La Valetta, que como ya hemos dicho, nació como una fortificación militar, es hoy la ciudad más importante de Malta, y además de ser la capital administrativa, comercial e institucional de la isla, es una ciudad muy dinámica que vive fundamentalmente alrededor de su puerto, pero que ha sabido crear, a partir del turismo y del tráfico de pasajeros, una muy floreciente industria que crea eventos, manifestaciones y motivos de interés continuos durante todo el año. En Malta son bellas las fortificaciones y los numerosísimos ejemplos arquitectónicos pertenecientes a la época de los caballeros.

Dia 5
Palermo (Italia)
8:00
17:00







Puente ideal entre Europa y África, con sus 700.000 habitantes, Palermo representa no sólo una ciudad de gran importancia metropolitana, sino que es también una capital llena de arte, cultura y tradición, favorecida además por los tráficos comerciales, que gracias a su posición estratégica han sido siempre muy intensos, y también marítimos.
Según demuestran unos estudios determinados con gran seguridad, Palermo, que en pasado se denominaba Panormus, por la profunda ensenada que permitía el atraque de los barcos, estuvo habitada desde la prehistoria por individuos que ocupaban las grutas y los refugios naturales de las laderas del monte Pellegrino, que, con sus 600 metros de altura, domina la ciudad.
Seguidamente fue una ciudad griega, púnica, romana, cartaginense, bizantina y, en el siglo IX, sarracena, convirtiéndose en una de las ciudades más espléndidas de su tiempo. Sus características moriscas, mezcladas con aquellas heredadas de los normandos, que llegaron inmediatamente después de los sarracenos para dominar durante un largo tiempo, militar y administrativamente, la ciudad y gran parte de la isla, se hicieron célebres gracias a Federico II, que instaló aquí su cosmopolita corte, favoreciendo la creación de un centro cultural muy activo.
Después del periodo angevino, durante el cual perdió la primacía del reino, adquirida por Nápoles, y de cuyo gobierno se liberó con la sublevación de las Vísperas Sicilianas (1282), refloreció bajo la dominación de los Aragoneses. Siguió el dominio español y más tarde el borbónico, al que puso fin Garibaldi con la expedición de los Mil, el 27 de mayo de 1860.
Los contrastes entre todas estas culturas, cada una de las cuales ha dejado su propio testamento arquitectónico en la ciudad histórica y en sus inmediatos alrededores, son sin duda la característica más interesante de un tejido urbanístico lleno de color y tan vivo o más que el tejido social de la ciudad. Los ejemplos de arquitectura normanda más interesantes, auténticas obras maestras históricas y artísticas, son el Palacio de los Normandos de plaza della Vittoria, dentro del cual destaca la famosa Capilla Palatina (1132), dedicada a los apóstoles Pedro y Pablo y rica en mosaicos, un ejemplo de fusión de arte románico, árabe y bizantino.
En cualquier caso, el símbolo mismo de la ciudad, y no sólo por su importancia religiosa y de culto, es la catedral de Monreale que, realizada en la segunda mitad del siglo XII, resulta ser una de las iglesias más bellas y armoniosas dedicadas a la Asunción. Monreale representa también una auténtica visita obligada por sus mosaicos.
Ubicada a 7 kilómetros al sur de Palermo, sobre una maravillosa altura panorámica que domina la Conca d'Oro y el valle del río Oreto, se convirtió en uno de los puntos de referencia más importantes de la ciudad cuando Guillermo II erigió aquí la Catedral y el monasterio benedictino.
Arte y riquezas arquitectónicas aparte, toda la ribera de Palermo es un espléndido rincón de costa que ofrece unos imperdibles atractivos veraniegos: el clima, que durante la primavera y el otoño permite disfrutar de deliciosos baños fuera de temporada en un contexto realmente extraordinario. Cefalú, centro marítimo situado a 74 kilometros de Palermo, es una de las más famosas localidades de la costa septentrional de Sicilia, famosa también por sus numerosos monumentos y edificios históricos que, también en este caso, se encuentran integrados en un entorno múltiple que debe sus principales influencias a árabes, normandos y españoles.En este sentido el ejemplo más importante es sin duda la Catedral, una espléndida construcción normanda cuyo interior presbiteral resplandece con sus mosaicos sobre fondo de oro.
También es muy cautivador todo el centro medieval, enriquecido con decenas de talleres artesanos en los que el hierro forjado asume unos contornos de extraordinaria habilidad. Mención aparte merece, sin lugar a dudas, la gastronomía palermitana, celebérrima por sus platos, ricos y elaborados pero, al mismo tiempo, preparados con productos simples y muy genuinos.
Es sabrosísima la "pasta con le sarde", plato siciliano a base de macarrones condimentado con sardinas, hinojos, aceite, y anchoas en blanco o con tomate y la pasta con berenjenas o con sepias. También son típicas las berenjenas rellenas, los "arancini", unas croquetas de arroz rellenas con menudillos de carne, el estofado de pulpo, el pez espada, el atún encebollado o la pescadilla a la palermitana.
Todo esto sin olvidar los dulces, que en Sicilia cuentan con una tradición propia: la tarta siciliana de requesón, la fruta escarchada, las pastas de almendras, los frutos de Martorana (mazapanes) y los turrones. Un agradable aperitivo, aunque a decir verdad, en estos lares suelen tomarlo con el desayuno, es el granizado siciliano, cuyo sabor esconde, bajo la fruta fresca, un corazón dulce de exquisito café.

Dia 6
Civitavecchia / Roma
8:00
19:00






Las primeras noticias de Civitavecchia se refieren a Centocelle (Centumcellae), antiquísimo poblado que era prácticamente una especie de puerto para el Etruria, pero también un lugar con unos tráficos comerciales más que florecientes. No sólo: en sus anales, el joven Plinio hace referencia claramente a Centocelle como a la localidad en la que se celebró un concilio de paz organizado por el emperador Trajano. Centocelle no es más que la definición de las viviendas de este poblado, que asemejaban a muchas colmenas con pequeñas y numerosísimas estancias o, también, a las minúsculas bahías que interrumpían la costa y que permitían el acceso y la salida de los barcos. Precisamente por ello (se trataba una zona resguardada pero de difícil acceso al mar), Trajano hizo construir aquí su villa más bella: fue él quien inició las obras del puerto, cuya estructura fundamental ha permanecido idéntica hasta nuestros días.
Civitavecchia se hizo cargo de la gestión la mayor parte del tráfico marítimo destinado a Roma, ya que el puerto de Ostia, en la desembocadura del Tíber, se reveló insuficiente para este objetivo. La primera descripción del puerto es atribuible precisamente a Plinio, quien describe los muelles y la vista de la villa de Trajano. La forma, muy particular, del puerto se le atribuye al arquitecto Apollodoro, que decoró la estructura original del puerto con relieves y estatuas. Al decaer el imperio romano, Civitavecchia no pierde ciertamente su importancia marítima, es más, en pocos siglos se confirma como el primer puerto del Tirreno, contendiendo esta supremacía a Pisa y atrayendo las atenciones de los piratas turcos. El puerto, a pesar de ser continuamente adaptado y readaptado, no cambia su estructura sustancial, que sigue siendo aquella de la época romana. Hoy en día, Civitavecchia es un puerto decididamente moderno y dinámico, dedicado al tráfico ligero y al tránsito de pasajeros hacia las islas tirrénicas, pero sigue manteniendo la estructura original del puerto romano. Punto de escala privilegiado para realizar una parada entre los maravillosos recuerdos históricos de las civilizaciones romanas y etruscas, cuenta con un centro histórico y con un poblado medieval decididamente preciado y bien conservado.

Dia 7
Savona (Italia)
8:00
17:00





Cristóbal Colón pasó también por aquí: pero no para zarpar en busca de nuevas tierras que conquistar para los comercios del imperio español. Aquí Colón se limitó a cultivar la tierra y a detenerse en pocas ocasiones para tomar apuntes sobre sus propios viajes y reordenar las ideas para los próximos desafíos en el mar.
En las alturas de Savona también existe la "casa de Colón", una de las muchas dispersas por la región de Liguria, visto que son muchas las ciudades que se atribuyen el honor de haber visto nacer y crecer al gran navegante: Génova y Terrarossa di Moconesi, además de Savona. Pero si hay un monumento importante para esta ciudad, rica en historia y en actividades relacionadas sobre todo con el propio puerto, ése es el Priamar, el castillo que domina la fortaleza sobre el puerto y que ha sido restaurado hace algunos años.
Y precisamente sobre el promontorio del Priamar se estableció la primera comunidad que el historiador latino Tito Livio describe como "Savo Oppidum Alpinum" ya en el año 205 a.C. y que en la antigüedad fue la aliada de Cartago contra Roma.
La importancia de Savona decrece rápidamente desde el momento en el que Roma funda la ciudad de Vada Sabatia, la actual Vado, pero después de las invasiones bárbaras se convierte en un importante asentamiento bizantino.
Savona fue destruida en el año 643 por rotaros y longobardos, pero durante los siglos IX y X se convierte en la capital de la Marca Alerámica y seguidamente en "comune" libre (nombre que tomaban las ciudades administrativamente independientes en la Italia medieval), aumentando notablemente su importancia marítima y comercial e intensificando el intercambio sobre todo con Francia, España y el norte de África.
La cercanía con Génova, con la cual, por cierto, también en la actualidad los savoneses mantienen una relación conflictiva y de antagonismo, ha puesto en dificultad a menudo a ;Savona, la cual, tras diversas resistencias y batallas, ha terminado por aceptar la supremacía de la "Soberbia". Pero también Savona encontró el modo de acrecentar su propio prestigio, lo que se produjo con la elección de los pontífices Sixto IV y Julio II. Fue el último momento de fama de Savona, la cual, después de la conquista definitiva por parte de los genoveses, en 1528, cayó en una crisis profunda hasta el advenimiento de Napoleón. Convertida en parte del reino de Cerdeña, no es reconocida como provincia hasta el año 1927.
La ciudad hoy en día vive alrededor del puerto y de la fortaleza del Priamar, que es el auténtico símbolo de ;Savona. Dos son las versiones sobre el origen de este nombre: según la primera, "Priamar" derivaría de "Piedra sobre el Mar", ya que la Fortaleza surge sobre un promontorio rocoso que se asoma sobre el Mar de Liguria. La segunda versión explica que el nombre deriva de "Petra Mala", por el hecho de que las rocas sobre las que está edificada son de origen sedimentario y, por lo tanto, caracterizadas por una elevada friabilidad.
Dentro de las murallas de la fortaleza, que cuenta con una escuela y un centro recreativo, crecieron Julio II y Sixto IV y aquí se celebraron las glorias del "Libero Comune" (1191) tras la victoria de los gibelinos. Castillo, fortaleza y también prisión, fue el escenario, entre 1830 y 1831 de la cautividad de Giuseppe Mazzini. Durante la última guerra mundial la Fortaleza se empleó para controlar el tráfico del puerto de ;Savona y fue un refugio anti-bombas.
;Savona es el centro más importante de la inmediata ribera de poniente: a poca distancia, surgen algunas de las más bellas e importantes ciudades costeras ligurinas como son Alassio, Loano, Varazze y Albissola, famosa por la elaboración de sus cerámicas.

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Autor:

La persona inteligente viaja para enriquecer después su vida en los días sedentarios, que son más numerosos..

1 comentario:

  1. Muchas gracias por hacer que mi enlace quede tan bonito...eres un amigo de verdad. Saludos

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