Aforo del Coliseo Romano



El Coliseo, símbolo de Roma, verá limitada la presencia de turistas. La afluencia se hace cada día más masiva y el Ayuntamiento romano ha fijado un límite: 6.000 personas será el máximo consentido al mismo tiempo en su interior. El domingo pasado lo visitaron más de 9.000 personas en las cinco horas que permaneció abierto, aunque el récord está en 24.000 personas en algunas jornadas de verano con horario prolongado. La afluencia mínima se da en algunas jornadas de invierno, con 4.000 o 5.000 visitantes, cuando hay poca luz y frío. Dentro de poco se instalarán unos torniquetes, un sistema de «cuenta personas», que establecerá el número de los presentes en el interior del monumento. «No deben ser más de 6.000 para evitar los niveles de riesgo y disfrutar mejor con la visión del anfiteatro romano», según afirma la superintendente de Bienes Arqueológicos, Anna María Moretti.
El sistema estará en funcionamiento en Semana Santa, explica la arqueóloga Rossela Rea, directora del Coliseo: «Cuando el número de visitantes haya llegado al máximo, la afluencia será frenada y se deberá esperar a la salida de algunas personas para que entren otras». Se trata, en definitiva, de «cerrar de vez en cuando el grifo para evitar que el agua desborde la bañera».
Cinco millones de turistas

El Coliseo es uno de los monumentos más visitados del mundo y de Roma, con cinco millones de turistas al año. Estos constituyen un verdadero maná porque, para admirar una de las siete maravillas del mundo (la Unesco lo inscribió así en el 2007), deben pagar 12 euros por el billete de ingreso y dejan en sus arcas 33 millones de euros anuales. El Coliseo, inaugurado en el 80 d.C., con un aforo para 50.000 espectadores, ha sido noticia en estas fiestas navideñas a causa de algunos «misteriosos» desprendimientos.
Se considera que a esa dramática noticia ha contribuido la masificación exagerada, en continuo contraste con las dificultades de vigilancia (solo ocho funcionarios, reforzados en parte por vigilancia privada). Se hacía inevitable, por tanto, según el Ayuntamiento romano, poner un límite a las afluencias constantes de visitantes, que han aumentado en un 20% en los últimos cuatro años. El profesor de Arqueología Andrea Carandini considera que «hay que diversificar el turismo y no acentuar el fanatismo alrededor de ciertos monumentos. Hay otros bellísimos en nuestro territorio». Cree que el deterioro del Coliseo se debe al retraso en su restauración.
Fuente:abc.es

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La persona inteligente viaja para enriquecer después su vida en los días sedentarios, que son más numerosos..

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