Muerte en Venecia


Muerte en Venecia

Morte a Venezia

Luchino Visconti. 1971

Muerte en VeneciaTítulo original: Morte a Venezia
Año de producción: 1971Nacionalidad: Italia - FranciaDirector: Luchino ViscontiProductor: Luchino Visconti y Niccola Badalucco (Alfa/Editions Cinegraphiques)Reparto: Dirk Bogarde, Björn Andersen, Silvana Mangano, Marisa Berenson, Mark Burns, Carole Andre, Masha Predit, Leslie French
Duración: 131 minutos


Gustav von Aschenbach (Dirk Bogarde), un compositor alemán que acaba de tener un enorme fracaso con su última obra, llega a Venecia hundido y desangelado en el verano de 1911, por la creencia de haber perdido su humanidad y su juventud. Pese a que su único objetivo es hallar la paz y el reposo, pronto descubre que todo a su alrededor se encuentra en el mismo decadente estado que su persona. En el Hotel Des Bains una familia de turistas polacos llama la atención del músico, especialmente el joven Tadzio (Bjorn Andersen), un adolescente por el que siente una súbita e intensa atracción. Este impactante hecho hace que Aschenbach quiera abandonar Venecia. En la estación descubre que su equipaje ha sido equivocado, pero lejos de desesperar se siente liberado por no tener que huir. Pese a que la ciudad se haya infectada por una epidemia de cólera, Aschenbach permanece en el Lido veneciano, abandonándose a la enfermedad sin resistencia alguna, como medio para dejar un mundo en el que la perfección es imposible.

Una obra maestra de Visconti. La película se erige en un festival visual aderezado con una música acertada para crear ese ambiente elegiaco que otorga, a esta adaptación de la famosa novela de Thomas Mann, el carácter de obra de culto para muchos cinéfilos. El filme se asienta en tres pilares básicos: la soberbia interpretación de Bogarde, la envolvente música de Mahler y la bellísima fotografía de Pasqualino de Santis.

Sinopsis
Luchino Visconti, el cineasta más aristócrata en el más amplio sentido de la expresión, que nos ha deparado la historia del cine europeo, alcanza inusitadas cotas de brillantez con esta película inmortal, un gran homenaje a la belleza. Si ya la novela original de Thomas Mann era un canto a la búsqueda de la perfección, el texto pasado por el tamiz de la extrema sensibilidad de Luchino Visconti llega a alcanzar insólitas cotas. Con toda seguridad, al director italiano no le haría demasiado feliz de vivir ahora que se ponga "Muerte en Venecia" como todo un símbolo de la defensa de la homosexualidad, que es precisamente con lo que muchos críticos, todavía hoy, despachan esta obra maestra en la que, como acostumbra a pasar sólo en el cine grande, no sobra ni falta apenas nada. Dirk Bogarde hace jirones su alma y su cuerpo en la película. Jamás una banda sonora había tenido en el montaje un aliado tan eficaz. Y nunca un actor desconocido, el virginal Bjorn Andersen, había puesto tanta carne en el asador para componer su complicadísimo personaje, el de objeto del deseo de un viejo para quien es demasiado tarde para todo, un hombre instalado en un universo crepuscular que sólo encontrará resolución en la Muerte. "Muerte en Venecia" es, en definitiva, una de esas incuestionables grandes películas que sólo aparecen cada 30 ó 40 años. Es la perfección, la maestría.



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Autor:

La persona inteligente viaja para enriquecer después su vida en los días sedentarios, que son más numerosos..

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