El jet lag



Aunque viajar de una punta a otra del planeta por motivos profesionales o simplemente por el mero placer de conocer otros países se ha convertido en algo absolutamente normal, recorrer largas distancias continúa acarreando algunas incomodidades derivadas fundamentalmente de los cambios horarios. Dolor de cabeza, falta de apetito, problemas de sueño, ansiedad, deshidratación, cansancio extremo o fatiga… son los síntomas más comunes del jet lag, un cuadro que suele manifestarse tras un vuelo prolongado –los expertos consideran que algunos de ellos ya pueden percibirse a partir de un desfase de dos a tres horas-, y que tomando ciertas precauciones pueden ser reducidos.

El jet lag también es conocido como descompensación horaria, disritmia circadiana o síndrome de los husos horarios. Se trata de un desequilibrio producido entre el reloj interno de una persona (es decir, los periodos habituales de sueño y vigilia) y el nuevo horario que se establece al viajar en avión largas distancias, a través de varias regiones horarias.

SÍNTOMAS
El reloj interno de una persona tiende a prevalecer. Entonces, al viajar al este, no sentirás sueño cuando haya llegado la noche; y en el caso de que viajes al oeste, tendrás sueño en pleno día. ¿A qué se debe esto?

Nuestro ritmo circadiano se confunde menos si se viaja hacia el oeste porque prolonga la experiencia del reloj corporal y distorsiona menos el ciclo día-noche. Sin embargo, si viajamos hacia el este supone viajar en el sentido opuesto al reloj corporal. Algunos de los síntomas del jet lag son:
- Fatiga.
- Problemas digestivos.
- Falta de memoria.
- Irritabilidad.
- Apatía.


CONSEJOS PARA DISMINUIR EL JET LAG

No existe nada que elimine el "jet lag" completamente. Sin embargo, si puedes mermar los efectos del "jet lag":
Toma suficientes bebidas para mantenerte bien hidratado durante el vuelo. Evita las bebidas alcohólicas y las que tienen cafeína.
Come poca cantidad y muy rico en proteínas. Y bajo en grasa antes, durante y justo después del vuelo.
Trata de acostarte más temprano de lo habitual durante unos cuantos días antes de tomar un vuelo hacia el este; si vuela hacia el oeste, acuéstate más tarde de lo habitual.
Cambia el reloj con la hora de destino durante el vuelo para empezar a ajustarte psicológicamente a la nueva zona horaria.
Si llegas temprano al destino, duerme todo lo que puedas durante el vuelo, y trata de mantenerte despierto durante el día. Acuestáte temprano esa noche. Si llegas al destino en la noche, acuéstate justo después de llegar.

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Autor:

La persona inteligente viaja para enriquecer después su vida en los días sedentarios, que son más numerosos..

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