Hoteles en Florencia en invierno: cuando la cultura se hace romántica

Florencia  Nevada
La Florencia que conocemos hoy se desarrolló entre 1400 y 1500 cuando se pasa de una estructura feudal a una ciudad moderna: se comienzan a construir palacios, puentes, museos e iglesias y a enriquecer el patrimonio artístico colectivo. Hay muchas cosas que visitar en esta pequeña y bella ciudad que, sobre todo en invierno, tiene un encanto particular.

 El casco histórico no es muy grande, por eso, para disfrutar al máximo de su encanto, convendría reservar en uno de los hoteles en Florencia que se sitúan en el corazón de la ciudad. De allí desplazarse será muy fácil. Nuestro tour empieza con la visita a la cúpula de Brunelleschi, uno de los edificios más altos de la ciudad; de allí vamos al Baptisterio, uno de los más antiguos, en cuyas puertas se representan escenas de la Biblia, y al Duomo, con su fachada de mármol blanco y verde que desde hace siglos capta la atención de los visitantes. Desde allí recorremos el Ponte Vecchio, uno de los puentes más visitado de Italia. Aquí antiguamente se situaban los pequeños comercios de fruteros y carniceros; hoy en día la mayoría de los comercios son de orfebres y artesanos.


Se cuenta que, debido a su belleza, durante la Segunda Guerra Mundial, Hitler dio la orden de bombardear el puente, para no perder una joya artística. Otra visita obligada es el Palazzo Vecchio: el tamaño y la altura del edificio hacen que sea muy complicado fotografiarlo en su totalidad, pero nadie puede volver sin haberlo inmortalizado, aunque sólo en parte, ya que es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura de 1300.


El símbolo que lo caracteriza es la Torre de Arnolfo, 94 metros de altura, construida alrededor de 1310: normalmente en la parte superior se coloca de la bandera con el lirio florentino. En la entrada del Palazzo Vecchio se expone una copia del David de Miguel Ángel. Las obras de arte más importantes se encuentran en la Galería de los Uffizi: la visita comienza en la sala del siglo XIV donde se alojan las pinturas de Giotto, Cimabue y Duccio que representan la “Madonna en el trono con el niño Jesús”; las otras salas hospedan obras de artistas como Leonardo, Perugino, Botticelli, Signorelli y el Durero.


La última parada es la Capilla Brancacci: las paredes están pintadas con frescos der Masolino y Masaccio, respectivamente maestro y alumno, y fueron encargadas por Felice Brancacci: la impresionante escena que representa un ángel con una espada persiguiendo a Adán y Eva para expulsarlos del Paraíso deja sin aliento.

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La persona inteligente viaja para enriquecer después su vida en los días sedentarios, que son más numerosos..

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